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16.04.2020

Entrevista a Gisela López Rosado, CEO de Norvil

Dado que este año celebramos el 40 aniversario de Norvil, queremos aprovechar la ocasión para que nos conozcas mejor y sepas quienes son las personas detrás de cada email o llamada telefónica. Para ello, a lo largo de los siguientes meses, encontrarás una entrevista mensual a cada uno de los empleados de Norvil.


Empezamos esta serie de entrevistas con Gisela López Rosado, CEO de Norvil. ¡Esperamos que te guste!



 

 

 

¿Dónde y cuándo nació la empresa? 
En Lugones, un pueblecito de Asturias en marzo de 1980.


¿Cómo fueron los principios? ¿Qué vendía la empresa en sus inicios?
Vendíamos únicamente camisas muy básicas para el mercado de la uniformidad. Algunos de esos modelos aún continúan vendiéndose.
En aquel momento todo era muy sencillo, lo que fabricábamos lo teníamos vendido, el trabajo comercial se basaba en la confianza y en el poder de tu marca que, desde el inicio, siempre fue sinónimo de calidad y seriedad. Apenas había producto de importación, la competencia era menos agresiva. No existía internet, por no haber no había ni teléfonos móviles.


Principales hitos
Han existido varios. Recuerdo cuando en el año 1988 sacamos las primeras camisas y blusas de mujer. Cuando en la década de los 90 iniciamos nuestro camino internacional, pero sobre todo cuando en 2002 empezamos a hacer otros productos. Todo era nuevo para nosotros, fue un gran reto, pero gracias a aquella decisión, Norvil tiene la posición actual en el mercado y la posibilidad real de hacer cualquier tipo de uniforme.


¿Cuál fue el mayor reto para Norvil?
No podemos hablar de uno solo, a lo largo de estos años nos hemos enfrentado a grandes retos constantemente, pasar de gestionar una fabricación local a una internacional podría ser uno de ellos. Decidir que nuestro camino iba más por la vía del diseño y la calidad que por la del precio fue otro, pues eso supuso toda una revolución interna, con cambios constantes y una cultura de adaptación al medio que lo envuelve todo. Somos luchadores por naturaleza.


¿Cuál es el mayor éxito de Norvil?
Mantener la confianza de muchos de nuestros clientes desde hace 40 años. Eso hay que trabajarlo día a día.


¿Cómo y cuándo comenzaste a trabajar en Norvil?
En septiembre de 1987, llegué para estar unos meses, pero algo me cautivó y decidí quedarme. Todavía conservo la misma ilusión de aquella época
Lo que más te motiva al venir cada día a trabajar.
Me encanta mi trabajo, pero sobre todo me gustan los nuevos retos. En Norvil no te aburres nunca, siempre hay proyectos nuevos para desarrollar.


¿Qué haces en tu tiempo libre?
Lo que me apasiona es viajar, conocer nuevas culturas, compartir otras formas de ver la vida, ligarlo con la historia de cada lugar. También me gusta mucho leer y cultivar mis propias hortalizas y flores, eso me hace desconectar.


¿Qué es lo que te hace sentir más orgulloso como empresario?
El equipo humano que dirijo. Son gente capaz y muy implicada. Nos sentimos una gran familia.


El día más feliz en la empresa.
Seguramente, el de la incorporación de uno de mis hijos a este proyecto que llevamos en la sangre. Las nuevas generaciones vienen pisando fuerte, son personas muy preparadas y suponen una corriente de aire fresco para nuestra empresa.


El día más difícil en la empresa.
Momentos difíciles a nivel estratégico siempre ha habido, pero sin duda los que más te impactan son los que tienen que ver con los Recursos Humanos. Probablemente cuando tomamos la decisión de hacer un ERE como consecuencia de la crisis que todos padecimos en 2008. Afortunadamente, eso luego sirvió para conservar la empresa y volver a ganar nuestra posición en el mercado.


El mayor temor como empresaria.
No acertar en mis decisiones. Es una gran responsabilidad tener a tantas familias dependiendo de ellas.


Mirando al futuro ¿Cómo ves a Norvil en 5 años? ¿Prioridades para el futuro inmediato?
Aunque la situación actual no invita al optimismo, veo en ella una oportunidad para mejorar nuestros puntos débiles y reenfocar nuestra actividad. Tenemos que ser capaces de observar, analizar y planificar bien nuestras actuaciones futuras a todos los niveles, para situarnos en pronto en una posición de liderazgo a nivel internacional.